Noche del Lobizón

En la tardecita del 31 de octubre se celebró en el Complejo SACUDE la segunda edición de la Noche del Lobizón, en la que integrantes del taller literario interpetaron sus cuentos de muertitos vivos, ánimas y lobizones con una puesta en escena "del boliche de Titina".

El 31 de octubre en SACUDE no es Halloween, sino la Noche del Lobizón, una jornada que desde hace dos años está dedicada a asustar y divertir a grandes y chicos. En esta noche, vecinos preparan cuentos cuyos contenidos están cargados de leyendas urbanas tanto locales como de otros sitios. Al mismo tiempo, jóvenes y adolescentes se unen a este festejo disfrazándose y siendo pintados de ocasión para recibir al Lobizón que en medio de la noche hace su presencia como si fuese invocado por los relatos.

En esta oportunidad, los integrantes del taller literario realizaron una puesta en escena de un boliche de barrio, "el boliche de Titina" y allí interpretaron los distintos relatos de aparecidos, muertitos vivos, ánimas y lobizones, que tuvieron su correlato en imágenes, proyectadas en una pantalla gigante. En el cierre de la jornada aparecieron las "calacas" (figuras de esqueleto humano clásicas de la Noche de los Muertos mexicana) niñas y niños del taller de cerámica que fueron maquillados por participantes del curso de maquillaje artístico del SACUDE. De fondo, se podía ver y oír un video clip de Lila Downs, en el momento más emocionante de la noche.

Más de 100 vecinos particiaron de la actividad. Quien tampoco faltó a la cita fue el mismo Lobizón, personaje ya típico de la jornada.

La escenografía fue realizada por César Baurú y Soledad Arbón, tallerista del taller Literario y de Cerámica.

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